EL DESPACHO DEL PROFESOR DE EF

En las fiestas de navidad aproveché para ir a Madrid con @rizomaeducatiu a ver la exposición “Hospicio de utopías fallidas” de Luis Camnitzer en el Reina Sofia, donde le hacen una retrospectiva hasta marzo. Junto a @rizomaeducatiu emergieron muchas ideas que me llevaron a concretsr la sesión de hoy. Entre sus obras siempre me quedo con las que hacen una crítica a la educación (os recomiendo que reviséis algunas de sus obras), me ayudan a reflexionar sobre cómo vivimos la educación hoy, cuáles son los roles de poder de los cuerpos que habitan la educación, cuál es y cuál debería ser la finalidad de la educación… en fin, muchas preguntas sin respuestas claras por mi parte. Aun el interés que me suscitaban aquellas obras que nos hablaban de la educación del siglo XXI, en esta visita me fascinó especialmente su obra “Living room”.

La obra ejemplifica la exploración del artista del poder de las palabras como un medio para definir y producir espacio. Las palabras fotocopiadas colocadas en todo el espacio de la exposición marcan la ubicación de los elementos reales que forman el entorno doméstico de la sala de estar. El uso de la denotación lingüística no solo fomenta la imaginación de los espectadores, sino que también produce una red espacial de relaciones que tiene un impacto directo en su comportamiento dentro del espacio. Después de haber hecho Living Room, Camnitzer recuerda que “descubrió de inmediato que la lógica llevada al extremo de sus posibilidades puede llevarnos a algo parecido a la magia, y que estar en un plan arquitectónico podría causar una experiencia más profunda que estar en un espacio arquitecturònico real”.

Estar dentro de esta habitación me llevó directamente a pensar si en EF damos poder a las palabras y en si éstas pueden generar espacios. ¿Qué tipos de espacios podríamos crear? La obra me estimuló para reproducir una habitación en una de mis clases de expresión corporal. Pero no sería una habitación cualquiera, quería reproducir lo que recordaba del DESPACHO DE MI PROFESOR DE EF en secundaria. Y así lo hice:

Se lo expuse a mis estudiantes en un rincón del pabellón. Primero entraron con los ojos cerrados y los llevé hacia el “despacho”. Frente a él abrieron los ojos y les invité a recorrerlo. Los cuerpos tenían memória y allí donde había un papel con el nombre de “mesa” había un cuerpo con memória que recorria el espacio como si una mesa le impidiera el paso. Hablamos sobre la experiencia de habitar (o no) el despacho. Salieron reflexiones interesantes sobre los objetos que habían.

Luego invité a l@s alumn@s a ponerse en grupos. Cada grupo debía preparar una representación de entre 5-10 minutos a partir de las palabras que conformaban el despacho. Es decir, podian mover las distintas palabras para crear nuevos espacios, incluso para darle una nueva funcionalidad y, a partir de ahí, crear una escenografía. Encontré interesante hacer este ejercicio porque nos permitía resignificar las palabras y los espacios, de tal forma que aquella ventana que había en el despacho de repente era una ventana de autobús o aquella manzana encima de la mesa se convertía en un espacio urbano. Del mismo modo, con otras cintas podían crear nuevos espacios o objetos, como un lavabo o un extintor:

Alumno aguantando “libros”

Agradezco a l@s estudiantes su imaginación e implicación en la actividad y , por supuesto, por lo que reí en sus actuaciones. El feedback final nos permitió reflexionar sobre la humildad de la expresión corporal. No necesitamos objetos para expresarnos, porque podemos usar nuestra imaginación y nuestro cuerpo, como quería ejemplificar Camnitzer con su obra. Como bien dijo uno de los alumnos, nos hace reflexionar sobre aquellos centros que no tienen muchos materiales en las clases. ¿Nos quejamos de que no disponemos materiales como otros centros o aprovechamos nuestros recursos para generar condiciones de aprendizaje que favorezcan la creatividad del alumnado en EF?

La representación mental de los objetos a partir de las palabras despiertan la memória de nuestro cuerpo, el cual se acciona con movimientos mecánicos e inscritos. Es cuando damos la oportunidad de resignificar aquello que conocemos que aparece lo que los filósofos Deleuze y Guattari llamarían el cuerpo sin órganos (hago una pequeña y sencilla reflexión de ello en “cuerpos fesnormados”), un cuerpo desnormado emplazado fuera de las reglas. Es importante que en la EF exploremos estos espacios desnormados para dejar salir cuerpos creativos, que expresan su esencia, que aprenden, se mueven e inventan a partir de su interacción con el mundo.

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