Otra Educación física: Cuerpos desnormados

En verano siempre me acompañan lecturas que generalmente me ayudan a conceptualizar lo que hago en mi práctica profesional para seguir mejorándola y éste no ha sido una excepción. Gracias a dos forofas de la EF como son @lacajonera y @anahgandara descubrí el libro de Ferrando “Arte y cotidianidad, hacia la transformación de la vida en arte” (2012) que me acompañó en las distintas playas junto a alguna lectura de Deleuze y Guattari sobre el cuerpo sin órganos. Las lecturas han dado sus frutos con el planteamiento de algunas actividades para el curso que viene -que ya publicaré más adelante- y algunas reflexiones como las que expongo en este post. Solo es un escrito que me ayuda a conceptualizar la EF entorno al arte contemporáneo que realizamos con los estudiantes y que comparto con vosotros por si os puede servir. Ahí va…

Mi forma de entender la EF se basa en la idea del Cuerpo sin órganos (CsO) que Deleuze y Guattari crearan a partir de la obra poética de Artaud. Un CsO es una metáfora que nos permite entender la complejidad del cuerpo que nos habita. Hace referencia a aquellos cuerpos desnormados que según Le Bouhellec son aquellos  emplazados fuera de las normas. Son cuerpos antagónicos a los cuerpos capitalistas que se rigen por ser sedentarios, preexistentes, con identidad, con normas preestablecidas, reproductores y que su interior es un reflejo de lo exterior. Al contrario, el CsO es nómada, vive en devenir, es creativo, siempre esta haciendo, expresivo, sin imagen y es una unidad, donde interior e exterior no se diferencian.

¿Cómo llegar a este CsO? Según los propios Deleuze y Guattari pocos son los que lo han logrado, como las obras de Bacon o Artaud. Si traspaso esta idea en mi práctica profesional como profesora de EF es evidente que no llegamos a un CsO pero tenemos la tentativa de lograrlo. Las prácticas que hacemos con los alumnos buscan la creación de devenires reversibles –que utilizarían Deleuze y Guattari para definir el CsO– que implican la capacidad que tenemos para deconstruir aquellos modelos educativos que tenemos integrados para reconstruirlos. Para ello, como maestra, intento crear condiciones de aprendizaje que favorezcan el movimiento por espacios lisos, que, contrarios a los espacios estriados, son atravesados desde el azar desde la incertidumbre y son irregulares e indeterminados. Los espacios estriados se caracterizan por ser sedentarios, cerrados, ordenados, rutinarios, inactivos y dominantes. Un ejemplo seria la ciudad, marcada por patrones que se repiten. En cambio, el espacio liso representa su antagónico, es nómada, abierto, irregular, indeterminado, caos, improvisación, movimiento, libertad y está en constante transformación. Un ejemplo seria el laberinto, un espacio sin referencias. No obstante, los espacios no se definen únicamente por ser estriados o lisos, sino que depende de la manera como se recorren esos espacios. En los espacios lisos se favorece la intuición, otra de las características que para mi es clave en las prácticas de EF. La intuición definida como la que “señala la orientación de algo” (Ferrando, 2012,p.92) y que nos lleva a una consciencia ampliada, es decir, “un modo de conocimiento instantáneo desligado del razonamiento, de la reflexión y de la lógica. Un modo de conocimiento que ni clasifica, ni separa, ni subraya aquello que pudiera tener más o menos valor o sentido. Para la intuición, lo que ocurre se muestra en bloque, contundente, brillante y distante de cualquier explicación, aprobación o desaprobación parcial, a pesar de que ese bloque real se desvele o manifieste absurdo ante los ojos analíticos de la razón. Y así, al no escindirse y exponerse de forma unitaria, dice de otro modo, aquello que muchas veces el análisis no alcanza ni de lejos explicar”. Mediante la intuición también llegamos a la seducción y la perturbación, para mi, claves para todo aprendizaje.

La creación de espacios lisos en la EF es clave porque en esta materia nos movemos mucho por espacios estriados que son regidos por unas normas que corresponden a los reglamentos de los deportes y que siempre tendimos a reproducir, fomentando así lo antagónico de un CsO. Por ejemplo, si entramos en un espacio con unas líneas al suelo que nos marquen un campo de futbol, generalmente jugaremos influenciados por las normas que esconden cada una de esas líneas. En estos espacios, nos movemos de forma muy mecanizada. Siempre que hablo de este tema pongo como ejemplo el juego del FC. Barcelona en la época de Guardiola. Algunos lo categorizaban como un “equipo de Playstation”, jugaban de forma mecánica, todos sabían a quién tenían al lado y eso facilitaba la creación de jugadas rápidas que junto a la táctica y técnica excepcional de los jugadores hacían de ese equipo el mejor del mundo. Pero volviendo al tema que nos incumbe, en los espacios lisos se favorece el movimiento de cuerpos desnormados, que se enfrentan al desorden, a lo no conocido y es aquí, en lo que no conocemos, que se impulsa la creatividad. Como dice Ferrando (2012) “nuestro pensamiento se vuelve creativo, cuando somos capaces de provocar un cambio en el significado impuesto por la norma.” (p.55). Un ejemplo sería la actividad de “Be Indiaca” donde los alumnos rompen las normas del juego de la indiaca a partir de la obra de arte de Walther. Durante ese tiempo los cuerpos tienen la tentativa de ser CsO, siendo creativos, moviéndose según el devenir de las propuestas y acciones que iban emergiendo, actuando como diría John Cage de una forma improvisada, lejos de la memoria. Pero es una tentativa, porque los modelos que llevamos integrados nos resuenan muy fuertes y siempre nos tientan a volver a reproducirlos. 

¿Y cuál es el papel del arte en el CsO y en la EF? El arte contemporáneo nos permite franquear las costumbres del pensamiento (Ferrando, 2012) y por lo tanto, del cuerpo. El arte nos problematiza, nos connecta con nuestra realidad y nos enriquece con nuevas formas más creativas, críticas y reflexivas de entender el mundo que antes no habíamos concebido. 

El arte en la EF nos interesa desde tres perspectivas principales. La primera, lo estético, el producto de la obra. Nos interesa la forma y los materiales que utiliza el artista para expresar sus ideas. En EF solemos utilizar materiales muy comercializados y pocas veces nos atrevemos a incorporar materiales más próximos a la cotidianidad de los estudiantes como pueden ser colchones, cartones, plásticos, etc. Junto a los materiales también nos interesa la idea que tiene el artista a la hora de distribuir las materiales por el espacio. En la EF, esa organización es clave porque es nuestra primera presentación hacia los alumnos. Es una invitación al movimiento y a la curiosidad que influenciará en el proceso de aprendizaje. Un ejemplo de ello sería la práctica de Art Motion.

El segundo, es la problematización del artista a través de su obra. Es interesante preguntarse: ¿Qué problemas se nos plantean al ver la obra? ¿De qué forma la obra nos ayuda a problematizar la actual EF? Finalmente podemos terminar preguntándonos por cuál es el verdadero problema que quiere enfatizar el autor con su obra y ver ls relaciones que se establecen entre nuestros diálogos y el suyo. “El arte presentado de esta manera no es un fin en si mismo, sino que se convierte en un catalizador de pensamiento y en un campo de experimentación”(Camnitzer, 2013, p.11).Un ejemplo de ello sería la práctica de “Be indiaca”.

La tercera, es el proceso de creación-investigación del artista. Descubrir cuáles son los pasos que ha seguido el artista para elaborar su obra para reflejarnos en este proceso de indagación e inspirarnos para iniciar nuestros propios procesos de investigación-acción. Con este proceso invitamos a los estudiantes a formarse como personas reflexivas, creativas y críticas, características clave para los maestros del siglo XXI.

Aunque en este punto me esté focalizando en obras de arte, sobretodo el contemporáneo, también debemos considerar como arte nuestro territorio, nuestro entorno como hicimos en la actividad de ActiveHacking. Abrirnos a leer nuestro entorno como arte, para mirar como arte aquello que hasta el momento considerábamos como no artístico (Ferrando, 2012). 

Hasta este punto, las reflexiones escritas solo me permiten concluir que existe otra EF, una que aún está por descubrir…

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