TALLER DE MINDFULNESS EN LA SEU VELLA

Agradecimientos:

A los responsables de la Seu Vella (sobretodo a Joan y Blanca),a Gloria por facilitarme su contacto, a Sonia por motivarme a hacerlo, a Johanna por las magníficas fotografías que nos has hecho y, por supuesto, a todos los participantes que os animasteis a participar!

 

Hace dos años viví un momento de mi vida donde, por no casualidades, empecé a conocer a gente que me invitó a descubrir el mundo de la espiritualidad y de la meditación. Empecé a entender que había cosas en mi vida que no iban en consonancia con lo que yo era y que por lo tanto, debía cambiar. Fue entonces cuando mi curiosidad por este mundo iba creciendo poco a poco, porque, en cierta forma, cada vez me sentía más yo.

Hubo un día que me invitaron a visitar el monasterio Dag Shang Kagyü en Panillo (Huesca), donde pude participar en una pudja. Mi inconsciencia y mi ignorancia hacia el mundo budista era total. Cuando entré en la sala donde se realizaría la pudja me senté junto a otros visitantes y me quedé fascinada por la energía que desprendían los monjes, por su grave voz, por la vibración que producía aquel gong… Vi que los otros cerraban los ojos. Cerré los ojos. Mi mente me saboteaba todo el rato: “¿Por qué estoy aquí?” “¿Cuánto rato va a durar esto?” “Lo estoy haciendo bien?” Entre tantas cuestiones hubo un momento en que me dije a mi misma: “Cállate y escucha!” Sin recordar muy bien como, empecé a gozar de aquel momento presente, empecé a ser consciente de mi misma, a poner atención a aquello que estaba dentro de mi pero también siendo consciente de aquello que pasaba a mi alrededor. Es difícil explicar con palabras las sensaciones que viví ese momento, pero lo que sí que puedo asegurar es que fue tan intenso que desde aquel día incorporo la meditación y el mindfulness en mis formas de vida con la intención de seguir mejorando como persona y más aun -sin olvidar la responsabilidad social que tengo como maestra- para poder dar a otros la oportunidad de conectarse un poco más con ellos mismos.

Aquella experiencia que viví en Panillo es uno de las razones que me han llevado a realizar el taller que hoy expongo en este blog. Un año después de aquella experiencia empecé a formarme como instructora de mindfulness y meditación en el instituto Mithila. Aunque las técnicas de mindfulness son bastante mecanizadas –aunque cada meditación sea distinta- , poco a poco intentaba buscar formas diferentes, más personalizadas, creativas y vivenciales de llevarlas a cabo. En cierta forma, no podía desvincular lo que aprendí en la carrera de magisterio y el doctorado con lo que estaba aprendiendo en el curso. Entre los aprendizajes significativos que integré durante mi carrera, destaco la importancia de utilizar el territorio y la comunidad como contextos de aprendizaje. Este aprendizaje me ayudó a ver las prácticas de mindfulness des de otra perspectiva. Normalmente, solemos asociar la meditación o el mindfulness con espacios con zafus, cojines o sillas donde se realizan ejercicios estáticos. No obstante, existen muchos meditadores que utilizan el mindfulness en movimiento, lo cual aporta un nuevo enfoque a nuestra atención. Cuando conocí el mindfulness en movimiento y distintas practicas que se habían realizado me percaté que es poco común utilizar espacios comunitarios de la ciudad para realizar el mindfulness. Fue en ese instante cuando tuve la motivación de realizar un taller de mindfulness en un contexto comunitario de la ciudad, en este caso, la Seu Vella de Lleida.

2Me puse a ello. Fui a hablar con los responsables de la Seu Vella, concretamos una fecha y el lugar: el claustro. *Las dimensiones del claustro de la Seu Vella son espectaculares, por lo que es considerado uno de los más grandes de la arquitectura gótica europea. Además de grande, también destaca por su riqueza compositiva. Las tracerías de los ventanales, así como el variado repertorio de los capiteles, lo convierten en un espacio de parada obligada. De planta ligeramente trapezoidal, el claustro queda configurado por cuatro galerías y diecisiete ventanales apuntados, doce de los cuales rodean el patio central y los cinco restantes se disponen, de forma totalmente excepcional, abiertos en la ciudad, haciendo de la galería sureste un mirador privilegiado. De los diecisiete ventanales, quince son diferentes. De forma totalmente atípica, se encuentra situado a los pies del templo por falta de espacio. Este hecho comportó el sacrificio de la fachada románica y la obligatoriedad de construir, frente a esta, la fachada gótica de los Apóstoles. En el lado contrario del mirador, se encuentran las puertas de comunicación de la Canonja, entre las que destacan las dos renacentistas, la Puerta de la Sala Capitular y, especialmente, la Puerta Nueva de Santa María la Antigua, considerada el mejor exponente de este nuevo lenguaje a las tierras de Ponent. Del mismo modo que la iglesia, el claustro fue cementerio y espacio de culto, donde miembros eclesiásticos, académicos, comerciantes, maestros de obra, etc., buscaron el descanso eterno.

Una vez decidido el lugar solo quedaba concretar lo que haríamos. Leí muchos libros de mindfulness –mientras seguía con el curso y con mis prácticas personales- y poco a poco iba decidiendo las prácticas que realizaríamos. Al final, las actividades que concretamos se engloban en los cuatro aspectos básicos de la enseñanza del mindfulness según Daniel J. Rechtschaffen: IN-corporación, Atención, Corazón pleno e Interconnexión. Logramos compartir un espacio de relación, de conexión con otros y con nosotros mismos, reflexionamos sobre nuestras formas de vida, sobre como nos relacionamos con los otros y con nosotros mismos, fuimos más conscientes de nuestra respiración, de nuestro cuerpo-mente, nos dimos el permiso de autoconocernos y por lo tanto estuvimos más cerca de ser realmente en esencia.

Al finalizar el taller, regalé a los participantes un “mini KIT de Mindfulness” que podéis ver en este post con la finalidad de empezar a “entrenarnos” para llegar a estados de consciencia más elevados.

* Extraído de:

http://www.turoseuvella.cat/el-conjunt-monumental/seu-vella/claustre

4 Comments

  1. Muchas gracias Irene por compartir tu sabiduría, en base a tu experiencia, y tu desarrollo personal a través de este taller
    Conecto con tus motivaciones iniciales y con tu manera de implicarte en la práctica meditativa escuchando qué necesitan las personas a través de un modo creativo, abierto, corporal y compasivo-amoroso.
    El kit todo un detalle: el texto no lo conocía y me ha encantado, conectando mucho conmigo. Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

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